En el barrio de Palermo se asentó la mayor parte de la comunidad armenia. Es ideal tomarse una tarde para recorrer la Catedral y luego cenar en el restaurant Armenia, ubicado frente a la iglesia.
La historia del Templo
El pueblo armenio fue el primeor de los pueblos paganos y politeístas en adoptar la fe cristiana. Los apóstoles San Judas Tadeo y San Bartolomé fueron a esa región y predicaron el Evangelio. San Gregorio “El iluminador” fue quien en el año 301 después de Cristo fundó la Iglesia Apostólica Armenia.
La sede pontifical se encuentra en Echmiadzín y su líder es Karekin II, denominado “Supremo Patriarca y Catholicós de Todos los Armenios”.
Los pobladores que debieron exiliarse de Armenia, debido al genocidio perpetrado por los turcos en 1915, construyeron iglesias en los lugares en los que se asentaron , porque consideraban que era lo que preservaba la identidad nacional, más allá de los fines espirituales y culturales.
El 10 de junio de 1938 fue inaugurada la Catedral San Gregorio, en la calle Armenia 1353 de la Ciudad de Buenos Aires. Su construcción se logró gracias a las donaciones de un hombre de la comunidad llamado Hrant Nikotian. El director y arquitecto del proyecto fue Israel Arslan.
La iglesia, de 45 metros de largo por 36 de ancho, no corresponde a la arquitectura tradicional armenia, sino que fusiona el arte románico con el gótico. En el frente puede observarse la cúpula del campanario, una escalinata para ingresar, tres arcos de medio punto y sobre ellos tres rosetones. El central tiene forma de círculo y los otros imitan una flor de cuatro pétalos.
En los laterales se repiten los rosetones, hay vitrales y dos puertas con un arco ojival, que a su vez están dentro de otro de medio punto, sostenido por columnas.
Los fieles ingresan a la catedral y caminan por una extensa alfombra roja que llega hasta el altar. Llevan en sus manos velas amarrillas encendidas, para que el Señor les cumpla sus deseos. Se ubican con sus familias en los bancos de roble acolchados y forrados en terciopelo carmín, y esperan el inicio de la misa.
Durante el oficio religioso, el coro entona himnos de alabanza y dejan de cantar cuando el sacerdote lee, en armenio, los pasajes de las Sagradas Escrituras. La palabra de Cristo también se explica en castellano porque, como aseguró el encargado de la catedral, Boghos Jachadurian, “no todos dominan el idioma de sus ancestros”.
Finaliza la ceremonia, los fieles se retiran y puede apreciarse el interior. Los vitrales, cuyas figuras no se distinguen desde afuera, exhiben las representaciones de San Bartolomé y de San Judas Tadeo, a la derecha. Sobre la izquierda se encuentran los Santos Pedro y Pablo.
En el altar está pintada la Virgen María con el niño Jesús. No hay un Cristo crucificado. El centro de la iglesia cuenta con una cúpula cónica que da luz a todo el lugar, en ella están pintados frescos con imágenes de la vida del Hijo de Dios.
En las paredes hay ilustraciones alusivas a ascensión de Jesús, a san Gregorio y a Mesrob Mashdotz, quien en el año 406 d. C. creó el alfabeto armenio. Monseñor Kissag Mouradian explicó que no hay estatuillas porque ellos no las adoran, la Biblia dice: “No adorarás falsos ídolos”.
El restaurant
Está ubicado en el primer piso de la calle Armenia 1366. Es un salón amplio, sin demasiado lujo, donde se puede disfrutar de unas exquisitas recetas. Es recomendable optar por el menú Erevan que cuesta entre $75 y $100 de acuerdo al vino con el que se lo acompañe y que incluye 3 entradas, un plato principal, postre y café oriental.
No se puede dejar de probar el bastermá, un fiambre tipo maserado con sal y especias.




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