Es difícil imaginar una película de fantasía, magia y hechizos que resulte aburrida, pero Harry Potter y el misterio del príncipe, la sexta saga del mago más famoso del mundo, llegó para convertir esa peculiaridad en realidad.
El problema principal de la trama de este capitulo de la vida de Harry es la forma en la que la acción va desapareciendo luego de los primeros 15 minutos. Después de un comienzo a toda máquina, con una escena donde los mortífagos atacan a la ciudad de Londres (altamente recomendable en su versión 3D), los efectos y el argumento caen en picada, para darle lugar a una narración densa y poco pasional.
Para aquellos ávidos lectores de las aventuras de Potter, esta película resulta, como mínimo, decepcionante. A pesar de tratarse del libro que mas información aporta a los fans, la adaptación al cine simplemente actúa como una transición entre su predecesora y la primera parte del final (esperada para noviembre de este año).
Si bien en algunas escenas Albus Dumbledore le muestra a Harry memorias de distintos personajes que lo hacen conocer un poco más de su archienemigo, Lord Voldemort, se omitieron muchos fragmentos que dan detalles importantes sobre la familia del villano y del siempre sospechado Severus Snape.
El film tiene buenos efectos, pero las escenas mejores logradas son aquellas del comienzo. Luego, si bien la imagen es gratificante, le falta la emoción a la que el joven nos tiene acostumbrados. Y el final, aunque inesperado e impactante, no genera la obligada conmoción, debido a lo apurado que se ve. Además, esta escena también sufrió innecesarios cambios que, aunque no modifican la historia, alteran la perspectiva que uno tiene de algunos personajes.
Es la segunda entrega dirigida por David Yates, quien le aportó a la novela, que comenzó como un cuento infantil, la oscuridad que caracteriza a los últimos libros de Joanne K. Rowling, aunque no pudo mantener el gancho de las primeras cuatro ediciones.
Lo único que puede y debe destacarse son las actuaciones de los protagonistas de la saga. Helena Bonham Carter (Bellatrix Lestrange) vuelve a demostrar por qué se ganó el puesto a la más malvada, mientras que el excelente trabajo de Alan Rickman (Snape), Michael Gambon (Dumbledor) y Daniel Radcliffe (Harry) hacen que la película resulte un poco menos tediosa.
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Natalia Tamayo,
Recreo

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