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Nuevas fuentes laborales

Publicado por ATW on domingo, 20 de junio de 2010


La crisis obliga a buscar opciones. Y ahí aparece Internet.


Las redes sociales, estructuras cibernéticas en las que se realiza un intercambio entre sus miembros, son de tal utilidad que su uso se ha expandido a todo el mundo no sólo en el ámbito personal, sino también en el laboral.

Los usuarios han ampliado los límites de los beneficios de estas redes, hasta llegar a utilizarlo como una herramienta de trabajo adaptable a las necesidades de cada persona o negocio.

Tal es el caso de LinkedIn, sitio orientado principalmente al uso profesional, que nació en mayo de 2003 y permite la creación de un perfil técnico, la búsqueda online de puestos de trabajo, y la comunicación con 42 millones de usuarios de diversos sectores.

“Este espacio me permitió crear una red de contactos de acuerdo a mis intereses, y los frutos no se hicieron esperar: un amigo que contacté por este sitio me comentó que en su empresa había un puesto disponible, y así conseguí mi actual trabajo”, explica Matías Roldán, estudiante de Diseño Gráfico de 22 años.

Sin embargo, el mayor desarrollo se ha dado en otro portal cibernético. El crecimiento de Facebook en Argentina ha sido masivo: de menos de 100 mil usuarios en enero de 2008, a más de 6 millones en noviembre de este año, siendo el décimo país del mundo en participación.

“Al principio esta herramienta era sólo una parte de mi trabajo. Hoy le dedico mucho tiempo, ya que los resultados fueron muy buenos”, revela Soledad Martínez, de 24 años y dueña del local de calzado Pisando Fuerte, que posee su perfil en el sitio creado por Mark Zuckerberg.

“Facebook es mi único medio directo de trabajo. Me permite difundir y publicitar eventos y locales y ampliar la cartera de clientes para lograr más llegada al público”, argumenta Federico Zingman, Relacionista Público de 24 años.

Pero, ¿es confiable este medio? El abogado Alexis Azambulla explica que la venta por Internet “produce un contrato de compraventa similar al procedente a otros mecanismos de transacción a distancia, como el telefónico o el correo”. Claro que es responsabilidad del comprador exigir la garantía de compra, materializada en una factura.

“La contra de estos sitios es que a veces, al no conocer a las personas, sus intenciones pueden ser dudosas”, explica Florencia Capristo, 23 años, diseñadora de indumentaria y dueña de la marca Croisés, quien asegura que si bien comercializa sus prendas en algunos locales, sus ventas crecieron bastante desde que utiliza esta red.

Así, una herramienta pensada para el ocio y las relaciones sociales, se transformó en un instrumento de trabajo en tiempos de crisis.

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