Diputados aprobó anoche el proyecto que permite la unión de personas del mismo sexo. La adopción fue el tema más debatido.
La ley de matrimonio gay recibió media sanción anoche, luego de un arduo debate en la cámara de Diputados y en medio de festejos por parte de la comunidad homosexual presente en el recinto.
A las 14.30 y una semana después de la fallida sesión por falta de quórum, finalmente comenzó la discusión que culminaría en la aprobación de la ley que permite la unión entre personas del mismo sexo.
La iniciativa, que por primera vez llega a un Parlamento de Latinoamérica y con más de doce horas de sesión, fue votada en general por 126 votos afirmativos, 109 negativos y 5 abstenciones.
La propuesta provocó una división en los bloques mayoritarios, cuyos presidentes dieron libertad de acción a sus diputados. Así, los únicos bloques que votaron en unanimidad fueron el Nuevo Encuentro, el Partido Socialista, el Proyecto Sur y el GEN.
Uno de los mayores puntos de conflicto fue la idea de que esta ley habilitaría a las parejas homosexuales a adoptar niños. Sin embargo, Vilma Ibarra, representante por el Nuevo Encuentro, dejó en claro que “el dictamen no da derecho a los homosexuales a adoptar niños porque ya la ley vigente no lo impide ya que no exige orientación sexual”.
Entre los discursos más sobresalientes se encontró el de Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, quien pidió la abstención luego de dejar en claro que no iba a votar “ni en contra para quedar bien con la Iglesia, ni a favor para quedar bien con la comunidad homosexual”. Además, aclaró que a pesar de su fe cristiana, “si sólo faltara un voto, con un enorme dolor votaría afirmativamente”.
También se destacaron las palabras de Cynthia Hotton, del PRO, quien afirmó haber recibido “amenazas de muerte” por su oposición a la ley. “Yo tengo la convicción de defender el matrimonio entre hombres y mujeres y estoy segura de que represento a millones y millones de personas”, afirmó, y agregó que esta ley le daría prioridad de adopción a las parejas gays, ya que el actual Código Civil dispone que “las parejas casadas” deben esperar tres años para poder hacerlo, “salvo que exista una imposibilidad física para procrear”.
Felipe Solá, miembro del peronismo disidente, que mayoritariamente se mostró en contra de la iniciativa, manifestó su apoyo al proyecto y sostuvo que “el amor no es propiedad de los heterosexuales”. “Estamos haciendo justicia para los que no eligieron su sexo, pero su sexo no le gusta al resto de la sociedad”, añadió, en medio de una ovación de la comunidad homosexual.
Al cierre del debate, el jefe del bloque K, Agustín Rossi, defendió el proyecto y sostuvo que "las mayorías debemos tener la sabiduría para poder integrar a las minorías” y que con esta ley se están “igualando derechos”.
Néstor Kirchner, flamante secretario general de la Unasur, se hizo presente en el recinto para votar, aunque no oró. El ex presidente no asistía a las sesiones desde el último 1° de marzo.
De esta forma, bajo la atenta mirada de las organizaciones defensoras de los derechos de homosexuales, entre ellas la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (LGBT) y la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), la ley obtuvo la media sanción y pasó a la Cámara Alta.
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Natalia Tamayo,
Recreo
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